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Proyecto IKTU
INTRODUCCIÓN
En la vida contemporánea las desiguales condiciones alcanzadas por el desarrollo tecnológico entre las regiones rurales y el inexorable avance de la urbanización en los grandes conglomerados humanos, imponen diferencias a las necesidades de
oportunidades para la actividad física.
Desde una perspectiva natural y primaria, se puede afirmar que la influencia del desarrollo tecnológico, propicia la reducción progresiva de la actividad física de los seres humanos y los conduce a estilos de vida cada vez menos saludables (sedentarismo).
Por otra parte el sostenido crecimiento de la violencia, de la drogadicción, de la delincuencia infanto-juvenil, del comercio sexual, así como otros males sociales,
toman particularmente a niños y adolescentes como poblaciones vulnerables haciendo en que cada vez menos disfruten y utilicen los espacios públicos, con el consiguiente incremento de hábitos que perjudican su
interacción social.
El instinto agresivo es un fenómeno biológico innato del ser humano que en algunos casos puede llegar a grados extremos de violencia convirtiéndose en verdaderos flagelos y agentes nocivos para los individuos y la
sociedad.


En el país y particularmente en Montevideo se producen hechos de éste tipo con relativa frecuencia, vinculados en un alto porcentaje a la drogadicción.
Las características y repercusiones del consumo de drogas, como fenómeno biológico, psicológico y social, han motivado que las sociedades de hoy consideren éstas como uno de sus principales problemas tanto
desde el punto de vista sanitario como psico-social, ocasionando entre otros daños, dificultades en el aprendizaje y deterioro del pleno desarrollo educativo de las personas.
Las alternativas de promoción y fomento de propuestas novedosas que atraigan el interés de los educandos hacia actividades que le tributen beneficios en el orden físico, y a la vez los doten de recursos éticos y morales
que se tornen en factores protectores de su integridad, deben ser atendidos cada vez con mayor atención y creatividad.
Según la “Encuesta Nacional sobre hábitos deportivos y actividad física” de julio de 2005, se destaca el crecimiento en nuestro medio de estilos de vida sedentarios.
Se parte de una apreciación de la práctica del Karate Tradicional (KT) asociada a la salud y calidad de vida, basada en el concepto central de “aptitud física” y no de “acondicionamiento físico”.
Respecto al ámbito de Deportes y actividades
de expresión motriz, nuestro programa, reitera su compromiso de seguir aportando experiencias que conduzcan a los alumnos y alumnas a adquirir habilidades generales de este tipo.
ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO
Creemos firmemente en la formación integral de nuestros practicantes. Por esta razón es necesario conocer tanto el entorno psico ‒ social, como el aspecto educativo en que ellos se desenvuelven, para generar un “feedback” con otras
disciplinas (asistentes sociales, maestros, orientadores técnicos, etc.), afín de mancomunar esfuerzos que le brinden a nuestros practicantes los elementos necesarios para discernir, evaluar y actuar en consecuencia, ante la diversidad de situaciones que diariamente deben enfrentar.
El KT promueve el desarrollo de una personalidad más sana y de una mejor calidad de vida presente y futura, mediante la creación o fortalecimiento de hábitos y estilos de vida más saludables.
La coherencia entre los objetivos de los otros ámbitos donde el practicante interactúe (escuela, liceo, clubes deportivos, etc.) y los del KT deben ser armónicos y continuos en el tiempo, ya que acciones esporádicas difícilmente consigan alcanzar las metas que se
planteen.
Entendemos entonces al KT como parte de un proceso educativo integral de niños, adolescentes y mayores; es un vehículo adecuado para que, a través de su agente instrumental operativo, el movimiento, se favorezca el desarrollo de una personalidad más sana y de mejor
calidad de vida.

EL KARATE TRADICIONAL COMO DEPORTE
Si bien se trata de un arte marcial y no de un deporte en su literal acepción, entendemos que igualmente estas instancias de intercambio se constituyen como fenómeno social de promoción y difusión extraordinaria; engloba un amplio repertorio de valores y normas, que lo identifican y diferencian claramente de otras prácticas sociales.
Este concepto es premisa indispensable para admitir su importancia como herramienta pedagógica útil en el desarrollo integral de los practicantes.
No existen dudas de la potencialidad socializadora del deporte, lo cual apoya la idea de su inserción el seno de instituciones con tradición y experiencia en el orden educativo y formador de valores que engrandezcan al ser humano.
Creemos en concepciones más abarcativas que las propiciadas exclusivamente por una competencia puntual. Vemos sí un objetivo más vasto, apartado de la concepción competitiva, para encausarnos hacia una visión global del proceso de enseñanza, permitiendo el desarrollo de aptitudes motrices y procesos afectivos, cognitivos y sociales de la personalidad.
La influencia del deporte en los estilos de vida de una sociedad es ampliamente reconocida.
Las actividades que se llevan a cabo en el período de formación de una persona producen impacto educacional en ella, por lo que el KT introducido preferentemente en edades tempranas puede convertirse en un modulador positivo de la conducta.
De la mano de la práctica del KT podremos afianzar conceptos y valores: la creatividad, el reto personal, la autodisciplina, el autoconocimiento, el mantenimiento o mejora de la salud, la honestidad, el espíritu de sacrificio, la perseverancia, el autodominio, el reconocimiento, el respeto, la humildad, la obediencia, la autorrealización y la autoexpresión.
El desarrollo de las habilidades motoras es un proceso largo y complicado que recorre un trayecto desde el nacimiento en que la capacidad estructural y funcional sólo permite movimientos rudimentarios y carece de patrones motores generales demostrables, hasta que por la influencia conjunta de maduración, aprendizaje y otros agentes externos tienen lugar cambios observables en la conducta motora, que se expresan a través de las transformaciones en la eficacia de los
movimientos y la sincronización con patrones evolutivos sucesivos del progreso hacia la adquisición de patrones maduros.
El movimiento, es un bien existencial del ser humano, el estar quieto es una contingencia y la actividad física una constante. «El movimiento es la primera forma, y la más básica, de comunicación humana con el medio». El karate tradicional es un arte en el que el movimiento es aspecto medular»
Cuando colocamos de un lado de la balanza la realidad en que vivimos donde están presentes condicionantes sociales adversas y los problemas de morbilidad de la población derivados de modos de vivir que atentan contra la salud y por el otro lado tenemos los atributos del KT como práctica que ejerce efectos beneficiosos para el cuerpo y la mente, para lo material y espiritual (que hay en todo ser humano) , entendemos que se justifica plenamente su adopción como complemento en las actividades de un Centro comunal y/o educativo que pretenda armonizar con las exigencias del momento y brindar a su usuarios, vecinos y estudiantes una verdadera formación integral.